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La contractura de la musculatura lumbar es la contracción dolorosa y persistente de los músculos que se encuentran en la parte baja de la espalda. Esta contractura puede tener muchos orígenes aunque una vez instaurada se produce un círculo vicioso que la mantiene, ya que los músculos contraídos producen un compromiso de la circulación de los pequeños vasos que nutren los propios músculos y esta falta de aporte de sangre favorece la persistencia de la contractura.

El síntoma fundamental es dolor “lumbago” en la parte baja de la columna (región lumbar), junto a la dificultad para la mover el tronco, esto se pone de manifiesto, sobretodo, cuando se pide al paciente que flexione el tronco para tocar con las manos el suelo. Los pacientes suelen tener una postura mantenida con el tronco flexionado hacia adelante junto a una desviación lateral de este (postura antialgica). El dolor aumenta a la palpación de la musculatura que se percibe con zonas endurecidas. A veces el dolor puede extenderse hacia arriba (hacia la musculatura dorsal). En otras ocasiones el dolor puede concentrarse en la región glútea e incluso extenderse por la cara posterior de los muslos.

Algunos problemas de la columna dorsal: artrosis lumbar, discopatía o protrusiones discales pueden favorecer la aparición de contracturas. En las personas que están sometidas a sobrecargas continuadas de esta musculatura, ya sea por su actividad laboral como en el caso de pacientes con sobrepeso, la musculatura puede contracturas con cierta frecuencia. También existen pacientes que en su actividad laboral permanecen largos periodos de tiempo sentados en mala posición o bien mantienen posturas alteradas prolongadamente con una mayor predisposición. Un traumatismo intenso así como un esfuerzo importante pueden producir un cuadro de lumbago agudo.

El tratamiento de la contractura se realiza mediante movilizaciones suaves junto a calor seco local. Los medicamento que pueden aliviar los síntomas son: analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares. El reposo en cama no debe prolongarse mas allá de 48 horas, después de este periodo es bueno comenzar a realizar suavemente las actividades diarias evitando esfuerzos.

En cuanto a la prevención para los pacientes que presentan contracturas frecuentemente, es importante evitar esfuerzo, no mantener de manera prolongada una postura y si en la actividad laboral esto sucede, intentar moverse periódicamente y realizar ejercicios suaves para relajar, tonificar los músculos y seguir una serie de normas posturales . Es importante cuidar el sobrepeso y realizar ejercicio diario.