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Es la desestructuración del disco, el disco inicialmente pierde agua y la capacidad de amortiguar las carga por lo que tienden a aplastarse y a hacer prominencia. Muchas personas presentan degeneración discal sin dolor, por lo que se piensa que la discopatia por si misma no duele. Deben confluir otros factores que se asocian a la degeneración discal para producir dolor como la movilidad anormal (inestabilidad) entre dos vertebras, artrosis de las articulaciones posteriores, contracturas musculares.

Dolor lumbar bajo que aumenta con los esfuerzos lumbares y con los movimientos del tronco sobretodo la flexión del tronco. El dolor aumenta al mantenerse de pie erguido y sentado durante periodos prolongados. Mejora al estar tumbado con las piernas flexionadas.

La degeneración discal es algo inherente a la edad. Aunque hay factores que pueden acelerar el envejecimiento del disco. En general todo lo que supone una sobrecarga (laboral, deformidades, obesidad) y una alteración en las cualidades del disco (enfermedades reumáticas, del colágeno, mala nutrición)

La degeneración discal no tiene tratamiento por si misma ya que es el proceso natural de envejecimiento del disco y como ya hemos dicho por si solo no produce síntomas, por lo que se deberán tratar los factores asociados a la discopatia y el dolor. Diferentes medidas de rehabilitación para la mejora del tono muscular y el tratamiento del dolor. Medicamentos para el control del dolor. La cirugía se reserva para los casos en que los factores que confluyen en la aparición del dolor no se pueden controlar con otras medidas menos agresivas, y consiste en fusionar los espacios vertebrales que creemos responsables del dolor.