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Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas que descansan sobre los platillos tibiales en el interior de la articulacion de la rodilla. Existen dos meniscos en cada rodilla, uno en posición interna, con forma de C, y otro en posición externa, con forma de O.
Su función es ayudar a proteger las superficies articulares durante el movimiento articular así como dar soporte a la rotación de la rodilla. La irrigación de los meniscos sólo alcanza el 1/3 externo de los mismos, por tanto, serán la zona en la que los las lesiones cicatrizarán correctamente, siendo deficitaria dicho proceso de cicatrización en los 2/3 internos, a los que no alcanzan terminaciones sanguíneas y son nutridos a través de líquido sinovial.
Característicamente, las lesiones meniscales agudas son comunes en pacientes jóvenes que practican deporte asiduamente. Las lesiones meniscales cronicas de origen degenerativo aparecen a partir de la segunda década de la vida y progresan más rápido en condiciones de estrés o sobrecarga intensa de estos. Existen factores que aumentan la progresión de la lesión meniscal, como la debilidad de la musculatura circundante, la mayor laxitud de los ligamentos de la rodilla o la obesidad, ya que aumentarán la carga sobre el menisco, siendo este debilitado con el paso del tiempo. La lesión del menisco medial es 3 veces más común que la lesión del menisco lateral.
Las lesiones meniscales se clasifican según la dirección que toma la lesión:
-Lesiones longitudinales: constituyen 2/3 de las lesiones. Las lesiones que recorren el menisco de anterior a posterior se denominan lesión en asa de cubo.
-Lesiones transversales: son infrecuentes.
-Lesiones transversales con pérdida de la continuidad se asocian a patología degenerativa y condropatías.

Mecanismo de produccion

En la mayoría de los casos obedecen a un mecanismo de torsión de la rodilla con el pie fijo en el suelo en mayor o menos grado de flexión. En pacientes de mayor edad con lesión degenerativa del menisco un movimiento más simple como sentarse o agacharse puede desencadenar la rotura. Al flexionar la rodilla ambos meniscos tienden a desplazarse hacia el centro de la rodilla y al extenderla recuperan su posición. Si existe lesión de un menisco, al flexionar, la zona lesionada se desplaza hacia el centro de la articulación y al extender la rodilla con fuerza, ese fragmento tiende a quedarse atrapado, provocando la clínica de bloqueo que suele acompañar a las lesiones meniscales.

Diagnostico

Exploración e historia clínica:
Es necesaria una historia clínica adecuada en el que se relaten los mecanismos de producción así como una exploración que apoye la sospecha: -Dolor en la línea articular al presionar sobre el menisco.
-Derrame articular: Un derrame inmediato e intenso justo después de producirse la lesión es más indicativo de lesión ligamentosa o fractura. El derrame de la lesión meniscal comienza a ponerse de manifiesto de manera más tardía. En caso de lesión meniscal de un menisco degenerado no va a aparecer derrame articular.
-Bloqueo de la rodilla: Aparece bien como consecuencia del derrame articular que aumenta la presión en el interior de la articulación y por lo tanto la contractura de la musculatura intenta proteger la rodilla de los movimiento que podrían aumentar aun mas la presión de liquido en el interior de la articulación y producir dolor, la articulación suele aparecer en posición de semiflexion que es en la que la presión intraarticular es menor. En otras ocasiones el bloqueo puede deberse a la interposición de los fragmentos de menisco lesionado en el interior de la articulación. -Maniobras de exploración meniscales: Consistentes en una serie de movimientos de la rodilla haciendo que el dolor se desencadene al adoptar ésta una determinada posición:
1) Test de McMurray: El paciente tumbado en decúbito supino, rodilla y cadera flexionada, rotando la pierna externamente mientras se mantiene esa posición.
2) Test de Apley: En decúbito prono, con la rodilla flexionada, se extiende la pierna mientras se rota externamente.
Diagnóstico de imagen: Radiografía simple de rodilla: No aporta información, tan solo sirve para descartar la existencia de una lesion osea o fractura asociada.
Resonancia magnética nuclear: Ante una sospecha clínica, constituye la prueba de imagen más sensible para su diagnóstico.

Tratamiento

En ausencia de signos inflamatorios recurrentes, bloqueos de la articulación o complicaciones y sobre todo si son degenerativas serán tratadas de manera conservadora.
En pacientes jóvenes con repercusión mecánica y en aquellos en los que fracasa el tratamiento conservador, se toman medidas más agresivas. La cirugía artroscopica es la técnica de elección para el tratamiento de lesiones meniscales. Las indicaciones de la misma son definidas por el médico especialista en función de los hallazgos y la alteración de la vida diaria que suponga al paciente.
La técnica utilizada en la cirugía artroscópica depende de los hallazgos intraoperatorios. En función del tipo de lesión se procederá a la sutura meniscal o meniscectomía (eliminación del menisco lesionado).