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El musculo es un tejido formado por un gran número de fibras que al tener la capacidad de entrecruzarse (contrarse) y de separarse (distension) generan el movimiento. Están formados por fibras musculares y en función del tipo de fibra que lo forma, distinguimos:
-Músculos estriados, cuya función principal es el movimiento de articulaciones, que se gesta de manera voluntaria.
-Músculo liso, cuya función es el movimiento visceral, que se lleva a cabo de manera involuntaria.
El músculo que nos ocupa es el músculo estriado. Estos músculos están repartidos por todo el cuerpo, permitiendo nuestro movimiento. Su morfología se conforma por un vientre muscular que se adelgaza en sus extremos, adquiriendo un color nacarado, lo que conocemos como tendón, para llegar hasta el hueso, donde se inserta. De este modo, al contraerse, atraen uno de los extremos hacia el otro, produciendo el movimiento.
Los músculos están rodeados por una fina capa de aspecto fibroso que se denomina fascia muscular, que mantiene la posición de los mismos.

Tipos de lesiones musculares

-Heridas musculares:
También llamadas laceraciones; Son una sección total o parcial del espesor muscular producidas por un objeto cortante. El tratamiento principal consiste en limpieza y valoración de la herida por profesional sanitario, para proceder a la sutura, en caso necesario. Si la herida muscular no es de gran tamaño, cicatrizará por si sola, siendo favorecida por la inmovilización.
-Contusiones musculares:
Son lesiones musculares producidas por traumatismo directo sin herida. Tras el golpe, aparecerá aparecer dolor e hinchazón en la zona, con cierto grado de impotencia funcional.
La importancia de la lesión es menor si en el momento del traumatismo el músculo estaba contraído, ya que ejerce mayor resistencia al choque. El tratamiento consiste en un vendaje compresivo e inmovilización durante 24-48h para evitar la formación de hematoma.
-Desgarro muscular:
Los desgarros musculares se dan por la rotura, más o menos extensa, de las fibras musculares. Esto ocurre cuando producimos o aplicamos sobre el musculo una fuerza superior a la que es capaz de soportar. Estas situaciones se dan con mayor frecuencia en la práctica deportiva.
Esta situación recibe diferentes nombres, dependiendo del mecanismo por el que se produce y de la naturaleza de la lesión, como rotura fibrilar o distensión muscular.
– La distensión muscular es el sobreestiramiento de un grupo muscular concreto. Al permanecer intacta la fibra, el síntoma principal es el dolor sin aparición de hematoma acompañante.
– La rotura fibrilar supone la rotura de varias fibras musculares, generalmente acontece practicando algún tipo de ejercicio físico. El dolor en este caso se acompaña de hematoma en mayor o menos medida dependiendo de la cantidad de fibras musculares rotas.
– La rotura muscular es la lesión total o parcial del músculo. La localización más frecuente es la zona de transición entre tejido muscular y tejido tendinoso, también conocido como unión miotendinosa.
Salvo roturas puntuales, el tratamiento de estas lesiones se basa en reposo y analgesia. La prevención de desgarros musculares consiste en ejercicios de calentamiento que precedan a la práctica deportiva. La mayoría de estos problemas se solucionan sin más importancia siendo la complicación más frecuente la repetición del caso.
-Dolor muscular diferido Clásicamente conocido como “agujetas”. Comienza a las 24-48h de practicar ejercicio al que no estamos habituados. La duración cuadro está en relación con la intensidad del mismo y la curación siempre es total. El único tratamiento es la prevención (entrenamiento previo).
-Contractura muscular: Se produce cuando se mantiene una contracción muscular de manera involuntaria tras el cese del movimiento voluntario realizado, generalmente aparecen en el cuadro de movimientos, posturas o ejercicio fisico a los que el individuo en cuestión no está habituado o con una intensidad superior a la habitual.
A la palpación de la zona aparece un abultamiento, con dolor y dificultad al movimiento de dicho musculo o grupo muscular.
El tratamiento se basa en el reposo, analgesia y relajantes musculares. El calor local es un elemento que puede ayudar en la pronta recuperación de la misma. Sin embargo, el mejor tratamiento de una contractura es la prevención de la misma, basada en un un buen calentamiento previo al ejercicio y realización de los mismos de manera progresiva, evitando el sobreesfuerzo muscular.