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Las bursas o bolsas serosas están en diferentes partes del pie generalmente entre el hueso y el tendón en las zonas donde existe un mayor rozamiento, ya que la finalidad de estas bolsas es evitar la fricción excesiva de los tendones sobre el hueso y así facilitar el movimiento de los tendones.

Estas bolsas sinoviales se pueden inflamar por diferentes motivos, la causa más frecuente es por pequeños traumatismos (microtraumatismos) repetidos en un mismo punto, generalmente relacionados con el deporte y la actividad laboral diaria. Las deformidades de los pies y el uso de calzado inadecuado pueden aumentar el rozamiento que soportan estas bolsas y con ello aparece la irritación y la inflamación de éstas. Algunas enfermedades del metabolismo asi como las enfermedades reumáticas también favorecen la aparición de esta enfermedad. Las infecciones se producen cuando un germen invade la bursa ya sea por una herida cercana o bien a través de la sangre.

Aparece dolor e hinchazón localizada, este dolor aumenta al contraer el tendón cercano a la bursa inflamada y frecuentemente al rozar con el calzado. Las bursas que más frecuentemente se ven afectadas son aquellas alrededor del talón, cercanas al calcáneo y al tendón de Aquiles (retroaquílea, retrocalcánea). Cuando el causante es un germen la inflamacón suele ser mayor y en ocasiones se acompaña de fiebre.

Depende de la causa, cuando esta es bien conocida, habrá que realizar un tratamiento de ésta. Como medidas generales se pueden tratar mediante antiinflamatorios y cambio de calzado. Se pueden realizar inyecciones con corticoides (infiltraciones) en el interior de la bursa. Cuando la causa es una infección se deberá drenar el contenido y/o extirpar la bolsa infectada mediante cirugía, siempre acompañado de tratamiento con antibióticos.