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La parte anterior del pie esta formada por 5 huesos llamados metatarsianos, que en su extremo final articulan con cada uno de los dedos, estos metatarsianos están atados entre si por los ligamentos intermetatarsianos que los unen fuertemente unos a otros evitando que se separen unos de otros cuando apoyamos el peso. Entre los metatarsianos viajan los nervios que van a dar la sensibilidad a los dedos. Cuando por alguna circunstancia el nervio queda atrapado por el ligamento intermetatarsiano, dicho nervio deja de funcionar correctamente, pudiéndose producir una tumoración del nervio debida a la irritación constante a la que esta sometido.

Existen multiples circunstancias que pueden favorecer el atrapamiento del nervio por el ligamento como son: uso de calzado de punta estrecha o con tacón alto lo que aplastaría un metatarsiano con otro facilitando la compresión del nervio que viaja entre ellos. La existencia de una bursitis o un quiste entre dos metatarsianos, que al ocupar el espacio por donde viaja el nervio lo aplasta contra el ligamento. Esta enfermedad ocurre con mayor frecuencia en mujeres de mediana edad.

Los nervios que se ven afectados con mayor frecuencia son los que van entre el 2º y 3º metatarsiano y entre el 3º y 4º. Producen dolor intenso en la zona de la compresión, el dolor se extiende hacia los dedos correspondientes al nervio comprimido (generalmente 2º, 3º y 4º). Además se puede acompañar de una falta de sensibilidad (hipoestesia) y hormigueo (parestesias) en los dedos afectados. El dolor empeora al presionar la zona y mejora al quitarse el calzado y masajear el pie.

El tratamiento conservador va encaminado a disminuir la presión que se produce entre los metatarsianos, esto se consigue usando un calzado adecuado, evitando la obesidad y usando de plantillas de descarga. También se tratara el dolor mediante antiinflamatorios y analgésicos, en algunos casos se podrán realizar infiltraciones con corticoides. La cirugía se reserva para los casos que no responden bien al tratamiento convencional, y con esta se pretende liberar al nervio de cualquier estructura que lo este comprimiendo (bursitis o quiste sinovial), y en los casos en los que la irritación constante del nervio a dado lugar a la aparición de una tumoración que envuelve al nervio, con la cirugía se intenta extirpar cuidadosamente dicha tumoración.