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El pie equino es una deformidad en el pie que se mantiene de manera constante con una flexion plantar, es decir como si estuviera permanentemente “de puntillas”. El paciente caminara apoyando solamente el antepie, los dedos y la cabeza de los metatarsianos, manteniendo el talón y el resto del retropie elevados.

Existen numerosas causas para la aparición de un pie equino, entre estas las más frecuentes son:

Pie equino-varo congénito también llamado pie zambo: Esta es una de las formas más frecuente de pie equino, se desarrolla en la etapa intrauterina y se diagnostica al nacer. Estos pies además del equinismo presentan otras deformidades añadidas.

Enfermedades neurológicas: Que aumentan la tensión que produce el tendón de Aquiles produciendo la flexión plantar del pie. La lesión del nervio ciático poplíteo externo que es el encargado de inervar la musculatura que extiende el pie antagonista (que contrarrestan) el tendón de Aquiles.

Otras causas que pueden producir un pie equino son intervenciones quirúrgicas, secuelas de fracturas, rotura de tendones extensores del pie, etc.

El pie equino ocasiona un desequilibrio en la transmisión de las cargas del pie al suelo, esto ocasiona una sobrecarga sobre la cabeza de los metatarsianos que deriva en una metatarsalgia o dolor en la planta del antepie. Además el pie equino obliga a caminar flexionando excesivamente la rodilla para levantar el pie y evitar el rozamiento de la punta del pie con el suelo.

Este dependerá de la causa que produce el pie equino y de la edad del paciente. En los pies equino-varo o zambos el tratamiento debe comenzar los antes posible e incluye la aplicación de vendajes, yesos y en muchas ocasiones la cirugía encargada de alargar el tendón de Aquiles. Cuando se debe a una lesión del nervio ciático poplíteo externo se colocara una ortesis llamada “rancho de los amigos”.

Cuando el responsable del pie equino es un exceso de tracción del tendón de Aquiles se procederá a su alargamiento mediante la cirugía.