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El pie plano se produce por la perdida de la bóveda plantar. Los huesos que formas la parte posterior del pie (retropié) son: astrágalo, calcáneo y escafoides; el pie plano se produce cuando existe una deformidad de estos huesos o una alteración en las articulaciones que unen estos huesos entre si. En el mantenimiento de la bóveda plantar participan huesos, ligamentos que sujetan los huesos entre si y ciertos tendones gracias a la tensión que generan.

Se debe a la alteración de cualquiera de los componentes que participan en el mantenimiento de la bóveda:

  • Alteraciones de los huesos y defectos de las articulaciones: Que pueden ser deformidades congénitas (es decir que aparecen desde el nacimiento), fracturas, necrosis o infecciones de los huesos.
  • Alteraciones de los ligamentos: Laxitud infantil ya que los niños tienen una mayor flexibilidad de sus tejidos de forma natural que hasta los 3 años de edad puede ocasionar un pie plano. Algunas enfermedades (enfermedades reumáticas y del colágeno) pueden lesionar los ligamentos mermando la tensión que son capaces de soportar.
  • Alteraciones de los músculos: Enfermedades neurológicas y musculares

En la mayoría de los casos el pie plano no produce síntomas especiales en personas jóvenes, ya que en los jóvenes el pie es flexible y es capaz de adaptarse a las demandas sin producir dolor. El dolor surge cuando el pie es rígido y por lo tanto no es capaz de adaptarse a las necesidades de la marcha. Esto último suele producirse cuando el origen del pie plano es una enfermedad neurológica o muscular que fija la deformidad, cuando existe una fusión de los huesos desde el nacimiento y cuando con el tiempo se produce una artrosis derivada de la mala articulación de un hueso con otro. En los casos de pie plano rígido el dolor se hace mas intenso al caminar. La distribución alterada de las cargas puede facilitar la aparición de tendinitis en especial la del tendón del tibial posterior.

El tratamiento dependerá del dolor, en los casos de pie flexible y no doloroso como ocurre en la mayoría de las personas, no requerirá ningún tipo de tratamiento. La única excepción a esta regla la constituyen las deformidades congénitas importantes que se conoce que van a evolucionar con seguridad a un pie doloroso: como pueden ser el pie plano astrágalo vertical o las fusiones óseas anormales, pero estos son relativamente poco frecuentes.

Por regla general, y con contadas excepciones, se deberán tratar solo los pies planos que producen síntomas dolorosos. En principio se podrá usar plantillas de descarga, si con estas no es suficiente para permitir una marcha normal e indolora, se requerirá una intervención quirúrgica que consiste básicamente en el restablecimiento de la forma del pie con o sin fusión (artrodesis) de la articulaciones alteradas. Generalmente en las deformidades evolucionadas con dolor intratable que han producido una artrosis de las articulaciones del pie, éstas se deberán fusionar (artrodesis) para evitar el dolor aunque en muchas ocasiones no se consiga una forma perfecta con una bóveda plantar normal.

Una última consideración sobre el uso de plantillas, es que su finalidad no es la de restablecer una forma normal del pie, si no la de evitar el dolor. En muchas ocasiones el especialista las receta a niños con pies planos más que para evitar una evolución a pie plano del adulto (ya que esta demostrado que son inútiles para este fin) para evitar la ansiedad de algunos padres que piensan que no se esta haciendo nada para tratar la deformidad de su hijo. En todos los casos se aconseja evitar la obesidad y el uso de calzado cómodo.